El mundo se volvió hermosamente loco y la única regla era que nadie podía dictar reglas. La ruptura con lo establecido guiaba la mente de millones de jóvenes enarbolando la bandera de la libertad sobre todas las cosas .
Contracultura sin precedentes la ideología hippie nace como una crítica y rechazo total a la sociedad imperante. Condena sin recatos al materialismo, la violencia, la tímida mediocridad y a la insoportable burocracia . Fundados en el amor a la libertad, a la naturaleza y al espíritu, impregnaron la década con nuevos ritmos mentales . Este cúmulo de ideas y sentires llegaron acompañadas de una nueva cultura del comportamiento, de otro vivir, de una estética multicolor, llena de música drogas y amor libe .
No había mito ni tabú : hacían lo que querían .
Esta generación, de vigorosos ideales y amor-a-flor-de-piel , abrió de manera arrasadora las posibilidades de expandir nuestra conciencia, de reconciliarnos con nosotros mismos y con el planeta. De todos debía surgir un único e indisoluble cuerpo .
El legado de éstos años de psicodelia es vislumbrar el poder que adquiere un fin colectivo .
La posibilidad de generar cambios, la fuerza de esos ideales ( más allá de su relativo fracaso o triunfo en la historia ) . El Flower Power fue un click, el comienzo lento de una transformación necesaria .
Hoy debemos recuperar el juicio para comprender que somos parte de este organismo perfecto en el que pasamos nuestros días, reconocer la necesidad de entrar en comunión con el mismo .
Anhelar la curación de todos esos males de los que somos causa, males que nos afectan a nosotros y a nuestro entorno .

interesante joe